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lunes, 2 de noviembre de 2009

Benjo Cruz - Grito del pueblo (1969)

El estar vinculado directamente a la historia de la lucha obrera en las minas del norte-Potosi durante las álgidas décadas de los 60 y 70, en testimonios de vida y crónicas familiares, ha contribuido sustancialmente al soundtrack de mi niñez en los 80's y mi vida en general, cuando los ecos de la represión ideológica, la tortura y las balas eran instrumentos del silencio, y la esperanza de una nueva sociedad posible se encontraban todavía vigentes.

Y aquí estamos hoy, aguantando nuevos golpes, ya no de militares ignorantes fieles al "tio sam " (no el tío de los profundos y malsanos socavones), sino de las burguesías tecnócratas políticas neoliberales.


"Hay un niño en la calle"

Los que nacieron en los noventas tienen otros paradigmas, los que nacimos unos años antes también, mi recuerdo de Benjo se remonta a esas tardes de romanticismo dominguero y añoranzas revolucionarias en la casa de mi abuelo, un enjuto y compacto hombre de cabeza pelada que había sobrevivido a la copagira, con la música sonando en la casetera, Soruco, los Savias, Milaneses, Guaraníes, Sosas, Rico, Cruz, y un largo etcétera que con el tiempo iría a descubrir con un mayor grado de conciencia.

La efervesencia revolucionaria de esos años puede llegarnos en notas y poesía, de la voz de esos autores, cronistas de realidades vigentes, en "Grito del pueblo" nos encontramos con varios temas rebozantes de sensibilidad y amor por la humanidad encarnada en la patria que le vió nacer.

"yo no quiero recitales,
yo quiero un encuentro con mi gente,
yo soy, yo soy de la gente,
yo quiero a la gente,
si es de acá es porque considero o he tomado consciencia de mi deber con la gente,
porque alguién tiene que haber que diga las cosas no es porque sea yo,
porque hay cosas para decir en última instancia..."

Benjo se fue pa'l monte como otros soñadores que creyeron ciegamente en su método, cambió la guitarra por el fusil, y su cuerpo se fundió con la pachamama que todavía cobija a su pueblo americano...

"La chaska" en voz del flaco ese...


domingo, 7 de diciembre de 2008

Llegas - El Pesanervios (2000)

(Si) En Bolivia (existe el rock) la estrella de rock encarnada en "bolita" ha de ser Rodrigo Villegas (ta ta ta tan): el de las poses, los excesos, la música barroca que bebe esencias de cauces creativos tan icónicos que pretende empaparse de su halo mágico, y sino, trata.

Debo reconocer que disfruto "totalmente" este disco, el sonido es una MASA que te llega al tuétano sin reparos.
Y digo el sonido, porque la producción es GENIAL, puede uno apreciar n matices, texturas, colores en la instrumentación, teclados, bajo, percusiones precisas, guitarras y voces en su justa medida, especialmente el vozarrón de la gaucha y las de Krauss.

El "Pesanervios" data del año 2000, y a casi 10 años de haber sido lanzado, mantiene una frescura envidiable en mi playlist.

Nada más.

Unas "Anestesias" para sobrellevar el martes y la agustinidad enfermiza...



Pd. La idea es que el disquito llegue a gente de otros países, o bolitas dispersados en el mundo que no o tiene, cachas?

lunes, 28 de abril de 2008

A Pie - A Pie (2000's)

... de "rock nacional" nada, de "rock local" mucho menos, incluso alguna vez, y entre copas, iluminados, habíamos discutido sobre las realidades de los conceptos de 'nación', 'república', 'estado'... etc's... para elucubrar un poco sobre el "rock boliviano", casi que cuestionando su existencia, como también sus débiles (e imposibles) identidades... muchos años después, y aún no resuelta la cuestión sobre la 'posible situación' de ser gestores de un rock de ascendencia nacional, me encuentro ante interesantes propuestas musicales.

Un par de años han pasado desde que mi amiga Shirley me invitara a un concierto en la universidad, para ver algunas bandas del cartel popular cochala. En años precedentes había estado asistiendo yo a una decena de conciertos de metal, y evitando el cartel popular de agrupaciones de muchachos mono-neuronales amantes del ska.

(Siempre me ha parecido más sincera esa opción, el metalero es "metalero nomás", escuchará thrash o black, power o doom "metalero nomás"; no se carga etiquetas para hacer "metal boliviano", solo toca, le pone empeño y escucha con pasión la musiquita no importa de dónde venga...)

En una anterior entrada hablaba sobre Coda 3, y el impacto que supuso su música en la década de los noventas; ¿qué ha pasado desde entonces?, la música moderna hecha en Bolivia, ha ido complejizando de maneras interesantes sus paisajes, sino con ideas innovadoras, con versiones sensibles (y casi traducidas al sentir boliviano) de la música global.


Pues nada, y mucho. En vez de 5 banditas, hoy existen un centenar, suficientes como para justificar espacios en radio o en televisión, de varias calidades por supuesto: las que tocan en el quince del prefecto o las que se dan de mega-estrellas 'no consumidoras' (ja!).

Existe, en todo caso una paleta mayor de posibilidades de encuentro sónico.

Volviendo al asunto de este post, interesantes temas he escuchado de musiquita hecha en Boliva, con pretexto de cuecas o diabladas, de tributos, pluggeds o un-pluggeds, covers alegrones o depresivos...

en eso que ví a las bandas del cartel esa noche con Shir, me quedé prendido de una de esas melodías "hit de radio". Melodía que volví a escuchar un tiempo después en la casa de un amigo quillacolleño, co-participe, según él, de su creación.

A-pie, es una agrupación cochabambina con un sonido básico en el que sobresale la impresionante voz del vocalista; lo suficientemente buena como para sugerirla y compartirla en red.

Si bien, sacaron a fines del 2007 recién su primer álbum, pongo en consideración de ustedes un cd con varios temas que vienen sonando ya hace varios años en el país con el homónimo de la banda "A-pie".

"Llevamé"...


miércoles, 27 de febrero de 2008

Coda 3 - Verdades Inéditas (1992)


Voy a inaugurar oficialmente la apreciación de discos de música boliviana que no has tocado ir vivenciando casi-concientemente los últimos 20 años. El objetivo de estos textos y links, es el de promocionar y difundir el arte joven hecho en Bolivia, y compartir material que posiblemente no esta al alcance de muchos.

Coda 3, banda de rock básica para entender la movida de los años 90 en Bolivia, es la elegida para iniciar esta serie de crónicas de música moderna-boliviana.

Si bien la música rock boliviana se remonta hacia varias décadas; desde el impacto que supuso el rock moderno de The Beatles en la década de los 60's, y las corrientes producto de esa ruptura en la concepción del arte musical (50 de Marzo, Climax, Om, Wara, entre otros bolivianos), fue recién durante los años finales de los 80 y principios de los noventa, con la multiplicación de FM's , el boom de la televisión privada y las redes, el 'caset' y el CD que, la movida rockera cobró vida más allá de los pequeños circuitos departamentales: universidad, colegios, conservatorios, grupos de amigos, etc.

Hasta entonces, los sonidos que se escuchaban diariamente, que tenían cierta audiencia, provenían de los países vecinos, y de más lejos: Europa - Usa. De cierta manera, existía un desbalance en la popularidad (mercado) de las propuestas musicales, siendo posiblemente el inglés el idioma predominante en el rock y pop de esos años.

Producto de los booms, arriba mencionados, se abrió un nuevo circuito de propuestas: recuerdo que el rock llegaba de La Paz, en gran parte: Dies Irae, Loukass, Waps, Icaro, Coda 3, todos intentando 'castellanizar' el rock foráneo (fenómeno similar al de décadas anterrores), con sus influyentes ritmos, instrumentaciones y poesía. Así es que se desarrollan varias agrupaciones queriendo sonar a U2, The Smiths, The Cure, Deep Purple, Bob Marley... variopinto paisaje sónico entonces.

Un primer paso en el que puedo apreciar cierta identidad rudimentaria en la propuesta musical, es Coda 3, si bien el "Día tras Día" no sonaba técnicamente perfecto, las letras llevaban cierta contextualización necesaria, para uno poder apropiarse de su música, ya no solamente el idioma, sino la sensación de ser joven en plenos 90, de pertenencia generacional afiliada a nuevos sonidos, en un país con éste.

Mientras Guns'n Roses y Metallica se peleaban por ser los 'más machos' y Cobain irrumpía con el grunge made in Seattle, nosotros aprendíamos a escuchar rock en castellano, como nuestros padres lo hicieron en los 70 con esas grandes bandas argentinas, solo que, ahora los grupos que se dejaban sentir eran de jóvenes bolivianos.

Pasando por los periodos de prueba: sonido, amistad, compromiso de miembros, recursos económicos, enfoque artístico, influenciados por el pop-rock ochentero que llegaba a caudales por la popular FM, y con una formación musical en el conservatorio, es que hacia 1990, Omar Gonzáles, Ricardo Sasaki, Vladimir Pérez, y Simón Luján, por primera vez se presentarían como Coda 3, con su producción "Día Tras Día", puesto al mercado en formato de cassette.

El golpe de Efecto llegaría con el "Verdades Inéditas", trabajo que sería lanzado en el formato long-play, "Mi Bocado Favorito", "Takesi", "Madres Atómicas", "Verdades Inéditas" se convertirían en temas básicos de walkman.

Coda 3 pudo sacar 3 álbums y un unnpluged, 4 producciones en un periodo de 6 años.
Luego del intento de internacionalización de la banda con la difusión de "Después de Ti" por la cadena MTV, la firma de un contrato con una discográfica internacional, Coda 3 migraría de nombre hacia "Octavia", otra etapa que habrá de merecer un espacio especial.

Por ahora, "Verdades Inéditas" uno de los aportes a la música y el video-clip boliviano... y disfrutar como esos años...