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martes, 10 de marzo de 2009

Slowdive - Just For A Day (1991)



Hacerse efímero jueves, etéreo instante.

Para ser absorvido por las rendijas, las grietas, el cosmos azul y sus ruedas siempre girantes, amarillas, blancas y rojas.
Recostarse sobre una ola de aire agostino, una ola de pintura japonesa con Fujiyama en el fondo, en cámara lenta, apenas respirando.

"Slowdive" señores, "Just for a day" de 1991.

"Cath the Breeze"...


jueves, 14 de febrero de 2008

Cocteau Twins - Blue Bell Knoll (1988)

Robin Guthrie, Elizabeth Fraser y Will Heggie, formaron en Escocia, hacia el año 1982 uno de los pilares y, referencia de la música de las dos últimas décadas del siglo XX: Cocteau Twins.

A pesar de ser una época de compleja experimentación en el Reino Unido (¿cuándo no?)y elaboración de nuevas propuestas post-punk, tendencias al new wave, dark, gothic, pop alternativo, electrónica, entre otras; Cocteau... pudo encontrar un espacio para el desarrollo de cada uno de sus 8 discos, y mantenerse frescos, extremo creativos e innovadores, más allá de los problemas que conllevarían a la disolución de la agrupación 14 años después del "Garlands".

La constante Guthrie-Fraser durante ese periodo de tiempo desembocó en geniales aportes musicales, tanto instrumentales: por el compromiso de Robin con la guitarra y las nuevas posibilidades (técnicas) y sin-limites sónicos de la misma; tanto vocales y líricos: por la bellisima voz de Liz, buscando y rebuscando sonidos posibles, y no, en su garganta, pulmones, lengua, labios, palabras, silabas, todas entrelazadas en un continuum que se nutrió y nutrió a varios géneros y artistas desde entonces.
De la época en que Simon Raymonde se unió al grupo para formar el trío clásico de Cocteau Twins, escuchamos hoy el disco "Blue Bell Knoll" de 1988. Quizás el álbum que mejor sintetice el concepto sonoro de la agrupación, en todo sentido.

Un disco con las atmósferas densas presentes en los trabajos anteriores, la agudeza del Liz mejor que nunca, doblada, como coros, como un instrumento más, la guitarra de Robin y una cantidad de texturas y colores... el bajo de Raymond acompañando perfectamente.


Un DISCO SUBLIME elevado al infinito, subirle el volúmen aunque venga el vecino a joder, riesgo que vale la pena: satisfacción garantizada.
La "voz de dios" en "Carolyn's fingers", track 3...



...y de yapa "Cico Buff"



Ps1. Si me muero sin avisar, y para no perder tiempo, me ponen el disc-man viejito que tengo con una copia de este disco, y quedo chocho de la muerte. Gracias antemano.

Ps2. Link corregido 4/7/10