En "Fleursy Music" Takahiro nos ofrece una obra musical ambiental que combina sonidos acústicos con otros electrónicos. La fusión es envolvente, la guitarra y los violines se extienden sobre bases entre percusivas y samplers etéreos. Algo así como luces de colores que ves en una neblina que sabes que esconde un paisaje, ahí te toca elegir a ti.
10 temas exquisítos para dejarse llevar o acompañar jornadas de lectura y estudio, o tomarse un té con leche.
Ultimamente no había prestado mucha atención a las tapas de los discos. Antes, como todo ritual de recibir un disco nuevo en tu colección me tomaba más tiempo para hacerlo..., recuerdo que quedé prendado con la tapa del Boys for Pele de Tori, el rifle, las serpientes, el lodo...
Tori Amos - Boys For Pele (1996)
me pasó algo similar con el Sgt. Pepper de los 'bitles' cuando nene, ese collage colorido que presentaba a los 4, el antes y el después rodeados de una pléyade de personajes acaso tan famosos como ellos...
The Beatles - Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band (1967)
una noche de tertulias cervezeras, Toño me contó el descubrimiento del anatómico concepto que figuraba en el Meedle de los Floyd, y cómo la imagen marcó su curiosa niñez...
Pink Floyd - Meedle (1971)
Guardo las imagenes de todas las tapas que René Olivares hizo para Los Jaivas, esos óleos coloridos cósmicos...
Los Jaivas - El Indio (1976)
otros más surreales dibujados por Judson Huss para Lana Lane...,
y no olvidarme de Derek Riggs y las hazañas de Eddy y los Maiden durante los últimos 30 años...
Iron Maiden - Somewhere in Time (1986)
El caso es que hace un par de meses me topé con este disco: "We Hum On The Way Home" de Motohiro Nakashima, otro de esos buscadores del "dorado" en el piano y las composiciones mínimas y emocionales; la tapa del disco, que pudo ser tomada fácilmente por cualquiera, en su sencillez comunica lo suficiente para provocarte seguir el camino húmedo, quizás primaveral, entre el verde del follaje y sus flores rosas y magentas, el cielo poblado de nubes hace que las sombras se indefinan, al fondo se adivinan unas torres negras no muy lejanas...
Hacía tiempo que no me fijaba en una tapa de sencilla y de sutil belleza como esta, tal vez me dejo llevar por lo bien que combina con la música de Motohiro, uno de los favoritos del año, sin dudas... "A few minutes before the dawn" track 4...
Hace una par de años, una tarde de zapping me volví niño de nuevo, desde entonces, no es que espere ver un Totoro durmiendo sobre las ramas del molle de mi casa, pero ahora en la distancia, hago la idea de que los duendes con sombreros grandes también pudieron hablar japonés o sueco, o el lenguaje de los niños, la fantasía total desligada de las estructuraciones del crecimiento y los esquemas racionales del crecer, ya no las hormonas...
Después vino Chihiro, y luego Howl, pronto Ponyo, tengo Cuentos de Terramar a la mano, y pora ahora nos quedamos con la música mágica de Jö Hisaishi para la delirante "Sen to Chihiro no Kamikakushi(千と千尋の神隠し)" (2001) de Miyazaki.
Ps. ... y entonces viene Lucas y me dice "me das un chocolate chiquitito?, por favooor..."
Las fronteras del lenguaje no existen cuando la música es tan buena como la que hace este cuarteto.
Desde su aparición en 1991 L'Arc~en~Ciel es una de las bandas más importantes de la escena japonesa de rock, que no quepa duda alguna al respecto, su rango musical se traslada del prog al pop con una sutileza exquisita, pasando por el jazz, el synth, el hard, la esencia sónica se mantiene vivísima.
"Kiss" (1, 2)del año 2007 comprende 12 temas escritos y arreglados en integridad por la banda, siendo interesante que todos compongan temas propios con influencias personales sin desentonar del concepto central.
Esto es prolijidad total "My Heart Draws a Dream"...
Estos japonenes tienen muchas cosillas interesantes, la influencia cultural occidental post-guerra les planteó muchos retos, sin duda: lo que me encanta de ellos, y admiro además, es la capacidad de llegar a la médula de TODO, para luego de esa deconstrucción conceptual plantear nuevos modelos de arte, aunque parezcan extravagantes algunos, me parece que siempre van un paso por delante.
Moi dix Mois, sacó el año pasado "Dixanadu", tercer disco de este genial japonés llamado Mana (nada que ver con los pelmazos de Maná :-P) ex-lider de la banda de los noventas Malize Micer.
Sabemos que el look lo es casi todo dentro de la movida visual kei, y Moi Dix Moi, no podía ser la excepción, (latex negro, blanco, encajes, colores contrastantes, maquillaje pálido, pelo voluminoso, todo en la línea estética del goth...) pero el sonido no se queda nada "corto" en su propuesta, el metal y la música neoclásica combinadas, explotan, para generar atmósferas densas dignas del soundtrack de una película neo-victoriana de criaturas fantasticas que atacan cuando no hay sol...
El otro día hablaba con un amigo y me comentaba que le gustaba el blog, le pregunté que disquito le gustaría que pongamos y, sugirió algo de Tomita.
Isao Tomita es una de esas referencias esenciales al momento de comprender la música electrónica. El afán experimental de Isao con el sonido electrónico se origina en la escucha de trabajos de Walter Carlos (o Wendy, posteriormente), quién sería colaborador (a) de Robert Moog, el creador de los famosos sintetizadores.
Poco a poco fue armando un estudio propio y experimentando con las nuevas 'herramientas' sónicas, y así creo música para cine, televisión, equipos olímpicos, piezas propias y versiones de temas de música clásica.
Su primer álbum "Snowflakes are Dancing" (1974)se convirtió en un suceso internacional, lo que le permitio viajar por el mundo a exponer su arte.
Al año siguiente lanzaría el popular "Pictures at an exhibition" y el "Firebird Suite", este último sobre una obra de Igor Stravinski.
Del año 1976, el disco de hoy será el "The Planets", basada en la obra de Gustav Holst,
Los japoneses, al menos tal como los vemos en las películas (y no hay que tener muy desarrollado el sentido común), en especial en las que se puede apreciar parte de la 'cultura juvenil', están en otra COSA.
Pagar factura: desarrollo por historia, cultura e identidad (combo), eso es lo que le ocurre a la gente por allá, esa constante lucha entre lo que se es y lo que se quiere ser, una dialéctica vital de la realidad y la fantasía, tan común en el 'anime' y ¿por qué no? también en su vida diaria.
No solo saltos cuantitativos y cualitativos ha dado la nación nipona: educación, salud, tecnología, etc. pero a ¿qué precio?
Más allá de la mitología presente en las culturas originarias del Asia continental y su extensión hacia las islas, se ha refundado un país de las cenizas de las guerras, se ha sacrificado un par de generaciones en el proceso de reconstrucción de un país, y lo que hay hoy, es un mundo de video juegos, high-speed conection, coca-cola, evangelion, psicodelia, drogas sintéticas, fashion extremo e incertidumbre.
(Válvulas de escape, no me vengan a decir que la vida es color 'oro' allá, ha de ser igual a la de acá y más jodida aún!)
Preámbulo necesario para poder hablar de Boris (pueden usarlo también para desarrollar apreciaciones sobre cine, fotografía, pintura, otros artes), banda formada a principios de los noventas en pleno proceso de desintegración del metabolismo (gigantismo) económico, en plena crisis japonesa. Y como no, rock tenía que ser el lenguaje de un trío de jóvenes barados en el superávit de todo.
Dos opciones: irse al carajo e inyectarse al futuro de 'filas indias' para marcar tarjeta en una fábrica de toyota (que las hay todavía) u optar por la introspección artística y contagiar al mundo con una propuesta rompecabezas de rock duro y sin concesiones (del bueno, del que escasea).
La segunda opción nos tiene acá, después de varios albumes de búsqueda y experimentación, vaya si todos son experimentales, llega "Flood" el año 2000, compuesto de cuatros temas enumerados "Flood I", "Flood II"... que vienen a ser un impresionante concepto de continuidad ambiental con intensos momentos heavy (doom, atmospheric, drone, noise, post rock, psicodelia etc, checa los estilos que pone el Wiki...) cuestionantes sobre la buena música que no siempre esta a la mano, o al oído, incluso tus gustos o en el formato pop-rock tradicional.
Y es que escuchar música de películas anime es exquisito, ¿quién no se ha enamorado de un soundtrack de esos?, o al menos un tema o dos o... Con Boris es otro el efecto, no es consecuencia de nada previo, lo escuchas primero y el resto es consecuencia recién.
Boris, quizás debido a lo que se produce por esos lares parece de otro planeta, geográficamente (o espacialmente) y artisticamente. Y más aún tomando en cuenta que viene de un país que pudo apropiarse de lo mejor del occidente (paradojicamente también lo peor) y lo superó con mucho, especialmente a los gringos que siguen mordiéndose la cola de tanto repetir (con contadas excepciones).
Flood no es el álbum definitivo de Boris, es solo un pedazo del cuerpo musical que construyen Atsuo, Takeshi y Wata. Pedazo que espero disfruten (tanto como yo), no pretendo que le des duro a la pared con tu cabeza, pero ahí pongo "Korosu", del disco "Heavy Rocks" del 2002. ¡YEAHHHHH!